Haz lo que te de la gana

La necesidad humana de hacer lo que te da la gana es el eje donde gravita el compromiso en descubrir quién es uno y qué es lo esencialmente propio que te mueve y cómo te mueve. Hacer lo que te da la gana no es hacer cualquier cosa, sino hacer lo que quieres, lo cual significa ser capaz de identificarlo, sabiendo que eso es una dinámica necesariamente cambiante, que evoluciona, y que para bien o para mal nos va construyendo.
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Se me hace muy raro volver por aquí. Mucho. Se me hace raro porque es la primera vez que me vuelvo a sentar delante de un ordenador para intentar poner en orden algunas ideas de esas que aparecen un domingo a las 4 de la tarde, o un miércoles a las 8. Y mentiría si os dijese que no he tenido ganas de volver antes, pero resulta que algo había que me hacía no escribir.

Lo más sorprendente fue cuando hace unas semanas abrí la página de Facebook del blog y vi que tenía un mensaje de una chica. En resumen me decía que hacía tiempo que había descubierto el blog, que se había suscrito y que leía todas las publicaciones, y cerraba el mensaje diciendo que a ella le servía para pensar, y lo que más me impacto: que lo echaba de menos.

Lo cierto es que no le contesté. En realidad no la conocía de nada, pero no fue por eso. Fue más bien porque no sabía qué decirle. No sabía como decirle que no escribía no porque no quisiera, sino porque no sabía de qué escribir. Que se me habían agotado las ideas-o peor- que se me había ido eso que en el flamenco se llama “duende”, y que en mi argot siempre le he llamado “inspiración”.

Y puede que así haya sido, no me inspira nada. Las cosas como son. Y no puedo escribir cuando no siento lo que escribo. Porque había pensado escribir sobre el maldito ébola, sobre las tarjetas negras, sobre el referéndum, y sobre mil cosas; y me puse a ello, pero cuando leía lo que salía, lo único que me salía eran críticas y peste por la boca. Y si algo llevo meditando muchos meses es no abrir la boca para romper el silencio, si no es para mejorarlo. En otras palabras: si no vas a aportar valor, o soluciones, mejor cállate. Nadie necesita que lo enciendan más.

Pero esa apatía escritora ha cambiado un poquillo esta tarde, porque mientras andaba entre leyes, reglamentos, papeles, emails y algo de música, mi móvil ha sonado: “joder con el puto whatsapp”, eso he dicho. Y lo he abierto:

“compadre, necesito tu consejo, tú que eres amigo y sabio. Me dejó mi novia hace unos meses porque decía que no sentía lo mismo. Y volvimos. Y me volvió a dejar, por los mismos motivos. Y yo durante semanas me he arrastrado a tope y nada. El jueves me lie con una, ya que no estaba con ella y había pasado un tiempo, y ella el sábado me escribe y me dice que enhorabuena, y que sea muy feliz, pero estaba como picadilla. Qué crees que debo hacer? Pasar no? Tú crees que volverá? Espero su respuesta amigo. Un abrazo! Jajajaj”

Bueno, a parte del jajaja del final, que no tiene sentido ninguno y ha sido muy descuadrante en toda esta confesión, (aquí es que estamos todos para que nos amarren), he de decir que quien me mando este whatsapp es un tío coherente, y un buen amigo, y muchos os sorprenderías si supieseis quién es. No es ningún loco; pero si un bohemio de los buenos. Un soñador y un auténtico personaje. Y sobre todo es de esas personas que ni os imaginarías que pudiera tener esta clase de polémicas en su cabeza porque es de los que cuando habla, dicta sentencia. Llamémosle Juan.

Total, que le he contestado: “a bueno has ido tú a preguntar” y me he quedado en blanco como diciendo, y qué le digo yo ahora a este…

La tarde ha seguido, ha llegado la hora de salir, me he dado un garbeo y de eso que empiezas a pensar, a tener frases, ideas y pensamientos, y los quieres plasmar. Joder sí, por fin.

Asique he llegado a casa, he pedido la cena, (porque no tenía ganas de fregar, ni tiempo que perder) y aquí estoy: en un lugar nuevo para escribir, con un ordenador que he tenido que pedir prestado, con un cigarrito, con la noche enfrente de mis narices, y con ganas de escribir. Sorprendente.

Y es que resulta que cuando he leído por segunda vez lo que me ha escrito mi amigo lo que he pensado ha sido: “que la mande al carajo”, pero luego he pensado mejor, he recapacitado y me he dado cuenta que esta vez sí, que esta vez sí podía escribir algo útil, útil para mí, para esa lectora que echaba de menos mis locuras, para Juan y para todos los juanes y juanas que alguna vez hemos sido. Ahí va:

HAZ LO QUE TE DE LA GANA. Así, como lo oyes. Al carajo. Lo que hagas estará bien hecho. Aunque no debas hacerlo. Y ojo, no te aseguro que lo vayas a hacer será lo que funcionará, o peor, lo que debas. Mucho ojo, pero es que como me decía una amiga hace unas horas: la vida no es un manual de Derecho. Haz lo que te dé la gana porque sólo tú sabrás qué es lo que (tienes) quieres hacer. Y quizás hoy creas que no sabes qué hacer, si hablarle, si no hablarle, si luchar por ella, si no luchar, si rendirte, o si jugar al ratón y al gato. Pero te aseguro que sí sabes lo que quieres hacer. Te lo juro. Tú sabes lo que quieres hacer. Y me da igual que me digas que ya sabes lo que quieres, pero que no sabes si debes. Que me da igual, carajo. Que eso da igual. En estos asuntos -donde no manda la razón- lo único que estará bien será lo que tú quieras, y no lo que debas.

Eh, tú, que no le preguntes a nadie. Que no recibas consejos de nadie: quien luchó y ganó te dirá que llames, y quien luchó y perdió, dirá que no llames; incluso algún camicace como quien firma te diría que adelante con las tropas mi comandante. Pero a ti eso qué más te da. Piénsalo: ¿de verdad vas a dejar la única parcela de tu vida en la que realmente eres libre, a la opinión y consejo de los demás? ¿De verdad vas a dejar escapar posiblemente a la mujer que quieres porque yo te diga que la mandes a tomar por culo? ¿O de verdad vas a dejar que alguien te convenza de que luches por alguien que no te quiere? Yo creo que no, que si quieres, o no quieres hacer algo, tú lo sabes. Aunque ahora pienses que no.

Hagas lo que hagas, piensa lo que tú quieres, sólo tú: porque si no quieres luchar, no luches, nadie te va a juzgar por ello. Y quien lo haga, no le importas una mierda, y quien te quiera entenderá lo que hayas hecho. Y no tengas miedo del qué dirán, no tengas miedo de eso, porque hagas lo que hagas siempre vendrá un listo que te dirá “te lo dije”, y a ese se sopla completamente lo que hayas hecho o no. Ese se hará su vida y cuando menos te lo esperes, ya no serás parte de la suya. Aunque eso sí, te “aconsejó” que no fueras detrás de fulanita que posiblemente ni conozca, ni tenga interés en hacerlo.

Las cosas pasan, siempre pasan, para bien o para mal, pero siempre acaban resolviéndose. Pero ¿sabes lo que nunca pasa? el remordimiento de haber querido y no haber hecho nada. Porque nadie te va a esperar siempre, ni nadie va a ser capaz de saber lo que sientes mejor que tú. Así que no seas tonto, y si quieres algo sal ahí fuera y lucha. Y si no quieres, no sé qué haces preguntándome, porque esas preguntas suenan a “apóyame” y no a preguntas. Y yo puedo apoyarte, pero es que no es mi vida, es la tuya. Así que está bien que busques ayuda, para eso estamos aquí, pero hazme un favor: haz lo que te dé la gana. No vuelvas a preguntarme, y ten siempre presente que aquí tienes un hombro cuando todo te salga mal, y un hígado a prueba de bombas cuando te salga bien.

Así que amigo, sé que soy muy pesado, pero haz lo que te dé la gana. Si no quieres, quédate en casa, relájate y quédate tranquilo porque estás haciendo lo que quieres. Pero si de verdad algo por dentro siempre te hace tenerla en la mente, si cada vez que lees algo, ves una película, lees un libro o pasas por una esquina, te viene a la mente; si está ahí dentro, amigo, tú si sabes lo que quieres, y entonces mi consejo será el de que salgas a la calle, que te busques la vida, que te levantes, te líes la manta a la cabeza, y salgas a por ella. Pero no se lo digas a nadie, no intentes convencer a nadie de lo que haces. HAZLO.

Sólo te diré para acabar que en esta vida las oportunidades las hay a puñados, pero oportunidades que merezcan la pena hay menos. Te diré que la razón no es más sabia que el corazón, y ni mucho menos la razón te va a llevar a más sitios que el corazón. Aunque donde te lleve la razón será un lugar más tranquilo, y allá tú amigo mío si te gusta la tranquilidad o prefieres agarrar una mochila y recorrer mundo. Coger y tirarte sin paracaídas. Es tu decisión, y ni es mía, ni de nadie.

Eso sí, ten por seguro que lo que escojas no tiene por qué se lo acertado. Quizás la dejes pasar, y algún día te arrepientas, o quizás luches y sea en balde, porque no todo lo que se quiere se consigue, y ten por seguro que el camino no será fácil, y que posiblemente vuelvas a casa con el rabo entre las piernas; eso si, sin más consuelo que el de haber hecho lo que has querido.

Ya sabes, la vida es corta, y va deprisa, no pierdas tiempo en mirar a quien se conforma con verla pasar: agarra un vaso, enciende un pitillo, piensa, y haz lo que te dé la gana.

Esto se acaba!

conducir¿Cómo? ¿que esto se acaba? Joder como pasa el tiempo!

Pues sí, julio se acaba, empieza agosto y se abre el jodido paréntesis que tanto tiempo llevo esperando. Por fin nos piramos. Que ganas Dios mío. Y no es que uno no esté a gusto. Pero es que a uno, que se ha criado en zona casi costera, esto de estar metido en la urbe hasta esta fechas no le sienta demasiado bien. Ni a él, ni a sus nervios.

Se le pone fin a casi un año de lo más abusivo. Esto ha sido una locura. Y por no hablar del último mesecito, mamma mía, que locura. De hecho ando escribiendo rodeado de cajas, libros, maletas y paquetes vacíos de tabaco y todo eso que ha ido saliendo. Y es que dicen que no hay nada más estresante que una mudanza y un divorcio. Pero bueno, para eso uno es abogado.

No tengo mucho tiempo para pensar, pero ahora mismo estoy…por así decirlo, un poco excitado: dos días para las vacaciones, ni dos semanas para los 24, y otra vez, de nuevo, cambios sustanciales para septiembre.

Lo cierto es que, justo cuando va a acabar el día, y noto a mi gente de verdad ya cada día más cerca por la proximidad de mi partida, me acuerdo no sólo de ellos, sino de toda la gente que este año me ha hecho crecer como persona: de mi inseparable amigo/hermano/compañero de piso, de quien me divorcio tristemente…de mis amigos y amigas repartidos por la geografía andaluza, de mi incondicional amiga valenciana…de mis madriles…, de unos pocos amigos que voy a conservar para siempre del máster…, de mi familia…de todos. De todos y cada uno de esos que me han hecho crecer este año.

Y es que siempre he sido de decir lo que siento a las personas, y nada ni nadie me va a cambiar. Porque puedo ser muy jartible, tanto que a veces yo mismo me jarto de mí. Y sí, lo reconozco; pero me acuesto cada noche sabiendo que he hecho lo que he sentido, lo que me ha salido y lo que mejor he sabido hacer. Así que de verdad, mil gracias a todas y cada una de las personas que me habéis hecho reír, me habéis hecho aprender este año y, sobretodo, me habéis querido tal y como soy.

Las vacaciones están a la vuelta de la esquina, y esto está ya para cerrarse. Y pienso volver, y seguir escribiendo, y seguir intentando sacar tiempo de donde no existe para compartir de vez en cuando aquello que se me pasa por la cabeza. Y si me dejáis que os de un consejo, y por experiencia os lo digo, TODO, ABSOLUTAMENTE TODO, ESTÁ AL ALCANCE DE VUESTRA MANO.

Este año he conseguido cosas que jamás pensé que iba a lograr. Las he conseguido, de verdad. Y me he partido los cuernos cada día por sacarlas adelante. Me he levantado mañanas con lágrimas en los ojos, me he levantado mañanas riendo, pero me he acostado todos los días, y de verdad lo digo, absolutamente rendido. Y nada me ha quitado el sueño.

He hecho de verdad lo que me ha salido de los santos cojones, pero ojo, siempre llevando por delante tres palabras: sinceridad, honradez y determinación; y por mucho que haya hecho lo que he querido, no he dejado nunca de olvidarme de quien soy, de donde vengo y de todas las veces que me he metido una ostia por luchar por lo que quería. Pero de verdad os lo digo, el tiempo me está recompensando, y estoy seguro de que lo seguirá haciendo. Y estoy seguro de que si este año ha sido bueno, el siguiente será mejor. Pero de lo que estoy seguro no, segurísimo, es de que las ostias que vengan el año que viene serán mayores que el de este, pero simplemente porque la montaña será mas alta. Pero os juro que si de verdad queréis, conseguiréis llegar a la cima. Nuestro peor enemigo somos nosotros mismos, y los más hijos de puta con nosotros, somos nosotros. No dejéis que ningún mierda os diga que podéis o no podéis sentir. No dejéis que ningún desgraciado os diga hasta dónde podéis o no podéis llegar. No dejéis NUNCA, NUNCA, NUNCA, que nadie os ponga un límite; porque el único límite que existe en la vida, es el que tú te pones.

Rodearos de la gente excepcional, apartad a los mediocres. No confundáis la excepcional con lo material, ni la mediocridad con la inteligencia. No lloréis si no es porque merezca la pena. Ni riáis si no os apetece. Sonreid a todo el mundo. Dad los buenos días y las buenas noches. No dejéis que nadie juegue con vuestros sentimientos. Ni os creáis en el derecho de hacerlo. Ahorrad. Pero correos juergas. No digáis que queréis, si no queréis. Decid que amais, si lo sentís, y decid que os follen, si lo merecen. No votar no es pecado. Entrad en el trabajo que os ofrezcan, pero dejadlo cuanto antes si no os llena. No os estreséis en los atascos. Pero si eres ciego no conduzcas. Cantad desnudos.  Dejad que os quieran si tenéis dudas. Recordad que las mejor aventuras empiezan con un sí, aunque la mayoría de problemas vienen de decir sí, y no, demasiado tarde.  Echaos desodorante. Perdonad a quien os engañe. Pero no volváis a confiar en él. No preguntéis tanto: HACED. Haceos los tontos de vez en cuando, pero sed cabrones si es preciso. No dejéis que os digan lo que tenéis que hacer, pero no penséis que siempre sabéis lo que hacéis. Coged a vuestros padres y decidles que los queréis. Agarraos fuerte del brazo de vuestros abuelos. Luchad por lo que queréis, y rendíos por lo que no valga la pena. Recordad que sólo vuelve aquello que de verdad importa. Que el tiempo pone a todo el mundo en su lugar. Sabed que las cicatrices enseñan, pero las caricias te vuelven loco. Id por la vida dejando huella. No cicatrices. Y lo más importante: recordad que la vida es un regalo demasiado bonito y efímero como para ir por ahí haciendo el gilipollas. Levantaos cada día, sabiendo que no volveréis a tener otra oportunidad.

Ojalá tengáis un grandísimo verano. Fue un placer escribir, que me leyeran y que sigamos todos por aquí. Un abrazo enorme.

Madrid, a 30 de julio del año 2014.

E.V

https://www.facebook.com/primerotrosidigo

La quiero a morir

Y yo que hasta ayer sólo fui un holgazán; y hoy soy guardián de sus sueños de amor.La quiero a morir….

Podéis destruir todo aquello que veis, porque ella de un soplo lo vuelve a formar como si nada, como si nada. La quiero a morir…

Ella para las horas de cada reloj, y me ayuda a pintar transparente el color con su sonrisa. Y levanta una torre desde el cielo hasta aquí. Y me regala unas alas y me ayuda a subir y a toda prisa, a toda prisa. La quiero a morir…

Conoce bien cada guerra, cada herida, cada ser.Conoce bien cada guerra…y de la vida y del amor también.Me dibuja un paisaje y me lo hace vivir, en un bosque de lápiz se apodera de mi. La quiero a morir.

Y me atrapa en un lazo que no aprieta jamas Como un hilo de seda que no puedo soltar, no quiero soltar, no quiero soltar, no quiero soltar… Y cuando miro sus ojos me enfrento al mar, dos espejos  de agua encerrada en cristal. La quiero a morir.

Sólo puedo quererla, Solo puedo charlar, sólo puedo enredarme,sólo puedo aceptar Ser solo suyo,ser solo suyo. LA QUIERO A MORIR!!

https://www.facebook.com/primerotrosidigo

Jager

A propósito de un viernes

Mostrando IMG-20140501-WA0013-1-1.jpgY es el ambiente de un bar, las copas con mis amigos…  y es un vamonó payá  y esperate que te sigo  y eh la puerta de tu casa  donde yo te doy los beso  y eh, esa cara tan rara  que pone mi amigo el negro

Y eh, el humo de un cigarro  y el efecto de un pitillo  y lo bien que yo me siento  y cuando me encuentro contigo,  y que yo soy mu flamenquito  y que me gusta el cachondeo  me pongo a bailá contigo  es lo mejó del mundo entero 

Si yo suelo caminá  sobre brasah encendía  si me gusta disfrutá  por la noche y por el día  no es que sea un super man  y es que me gusta la vida  me gusta saboreá  las cosas mas pequeñitas  las cosas mas chiquititas.

Y es el ambiente de un bar  las copas con mis amigos  y es un vamonó payá  y espérate que te sigo…

Nolasco

Otro curso que se va

Dicen que sólo el coraje de luchar por algo o alguien da respeto en esta vida…

Otro curso se va. Aunque ya uno de cursos académicos empieza a hablar con nostalgia. Y es que para algunos, sigamos o no sigamos siendo estudiantes, los años se computan de septiembres a junios. Y a punto de clausurar este, no puedo olvidarme de dónde estaba justo hace un año: con una vida más estable, rodeado de quien te acunó, y borracho de las comodidades que un hogar te embriaga. A punto de alcanzar una meta, una meta que casi cinco años atrás parecía muy lejana;y que no más tarde que pronto, llegó. Y no sólo llegó, sino que pasó, y aquí estamos. Con una realidad muy distinta a aquella: habiendo abierto una nueva puerta, a punto de cerrar otra, de coger maletas; empezar una nueva maratón, y pensando en preparar alguna que otra más.

Decía un inglés, natural de Liverpool, que la vida era aquello que te pasaba mientras hacías otros planes. Y no podía llevar más razón. Y por eso decidí no pensar demasiado este año, aunque no pudo ser. Y es que parece que todo va saliendo como había medio previsto sobre un guión complejo, pero un guión bastante bueno. Y al final no todo fue el guión inicial, y parece que la vida aquí se fue adaptando a un medio guión que si soy honesto, prácticamente no diseñé, pero que poco a poco, y tras pegar carpetazo a una de las mejores etapas de mi vida, las circunstancias se fueron encargando de diseñar.

Un curso agridulce, con picos y valles; donde el pico lo disfrute como nunca y el valle lo viví como casi siempre. Un curso donde llegaron las circunstancias más ansiadas. Los sueños más inminentes, y las vivencias menos esperadas. Un curso donde hice lazos con personas de las que nunca podré deshacerme y donde por primera vez, lloré de alegría; y donde no me salió ni una sola lágrima cuando más lo necesitaba.

Quizás la obra no haya estado mal, quizás haya tenido algo de novela, de teatro, y desde luego de comedia. Quizás no, qué coño: no ha estado nada mal, y fue bastante divertida: encontré gente nueva, otras aspiraciones, otra ciudad, otro rollo. Reí como nunca, me enfadé como siempre; disfruté con mujeres asombrosas, aunque admití mi desastre para eso del amor. Me reafirme en mi locura; e hice cosas que nunca pensé que haría. Conocí, en la distancia y en la cercanía, el valor de la amistad por quien dejé atrás, y comprendí cómo de profundo puede ser el sentimiento que queda sobre tu primer amor. Conocí las piedras del camino, y supuse que no serían las primeras; pero sobretodo, di las gracias por que estuvieran ahí.

Una obra llena de sorpresas, de alegrías, de dudas y de determinación. Un curso, un máster de la vida que alguna vez tenía que llegar. El final del primer acto; el punto suspensivo para el siguiente. El punto y coma de lo que viene. La obertura de todo lo bueno que llegará. El punto y final que espera una  nueva novela. El punto y final de otro curso que se va.

Enrique.

Madrid, 25 de junio de 2014.

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Fue por casualidad

copas1Yo te invité a un café
y tu me diste a la bebida.
Tu me hiciste creer
que te sentías tranquila

Yo no te pregunte
si estabas aun por mis huesos
Tu me diste a entender
que aun te ponían los feos ..

Con naturalidad te dije no más ,
que linda que estás con ese corte de pelo.
Fue por casualidad que te agarraste a mi
por no tropezar…

Fue por casualidad que nos fuimos a dar
de nuevo el último beso .

Fue por casualidad que tu volvieras
al mismo lugar y en la misma fecha
Fue por casualidad que desde entonces
yo parara allí casi todas las noches.

 

La perfección

Mientras haya una taberna en la esquina, una frasca de vino y media docena de camaradas leales, España seguirá mereciendo la pena

La perfección no existe -o eso dicen- pero hay momentos que se le parecen mucho. La perfección de una escapada, por ejemplo,  se podría resumir en no muchas variables: grandísima compañía, idoneidad de la ubicación, algo de bebida espirituosa, y muchas ganas de cachondeo.  Y con todo eso, y algunas monedas, se disfruta de uno de los mejores fines de semana del último año.

Pero si alguna de esas variables nunca puede fallar ha de ser la inmejorable compañía: gente que anda de aquí a allí, pero que nunca se mueve de ahí. Y así debe ser, que por muchos que nos movamos, y por mucho que nos seguimos moviendo, todos sigamos estando ahí.

Y cada día me siento más orgulloso de lo que tengo, de lo que conservo y de lo que se cayó por el camino y decidí no agacharme para recoger más. Cada día me siento más agusto con mi forma de ser, con mi manera de entender la vida y de vivirla. Cada día se me llena más la boca de hablar como hablo de mi gente, de lo que me regalan, y de esa forma tan peculiar de demostrarnos todo eso que hace que os quiera y os necesite. Cada día le doy más gracias a quien tenga la culpa de tener a mi alrededor a quien tengo.

Por eso, y porque no sería quien soy hoy, les quiero dar las gracias. Las gracias por cada agujeta que traigo conmigo este domingo de resaca. Por eso, y por todo lo que significa cada una de ellas, que no es otra cosa que felicidad.

Haber compartido con esa gente un puente de Triana, una cena con vistas a la Giralda, unas cervezas por el centro, unas copitas por aquí y por allá, un bailoteo y alguna que otra cosa más que nos guardaremos, son más que suficientes para llenarme de esa droga que hace que uno tire para adelante con todo lo que venga.

Os lo habéis currado cabrones, y sí, somos grandes, pero seremos inmensos. Os quiero!!!

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Lo que pone de verdad, es jugársela

Abandonamos nuestros sueños por miedo a fracasar, o lo que es peor, por miedo a poder triunfar. -Descubriendo a Forrester

Hacía mucho tiempo que no aparecía por aquí. Quizás la falta de tiempo, o quizás, más bien, la falta de ganas.

Muchas veces me he preguntado si escribir es una cuestión de rutina , de inspiración o de disciplina. Los grandes escritores dicen que escribir es cuestión de disciplina. Es sentarse y escribir. Borrar y escribir. Tachar y escribir. Romper todo lo que has escrito, y volver a escribir. Y pensando eso fue cuando me di cuenta que nunca seré escritor ni nada que se le parezca. Aunque a veces me hubiera encantado. Pero no lo soy ni lo seré, porque no puedo ver el escribir como una obligación. Quizás por eso me guste escribir, porque sólo lo veo como un medio, como una herramienta, como un fin en si mismo. De qué. No lo sé, pero quizás sea el medio que algunos tenemos para poder expresar eso que nunca seríamos capaces de decir bajo nuestro verdadero nombre a la cara de nadie o, al menos, eso que por mucho que nos neguemos, en el fondo llevemos dentro y no sepamos cuando ni en qué momento soltarlo.

Mucha gente me ha dicho que por qué había dejado de escribir, que me querían leer y, honestamente, a veces pensé que sería incluso por pura cordialidad, pero eso sería un pensamiento demasiado prepotente para un tío que escribe cuando le apetece, a las tantas de la noche o en mitad de un metro y sin ningún reconocimiento que lo acredite. Así que entonces pensé que quizás me lo dijeran de verdad. Y que lo que escribía, a algunas personas, les podía interesar. Que quizá realmente esa gente que me lee, le gusta lo que digo, que quizás, al igual que a mi cuando leo, les podía incluso ayudar. Y entonces pensé en cuántas cosas he dejado escapar en mi vida por miedo. Miedo al fracaso o incluso peor: miedo al éxito.

No os miento si os digo que me asusté, que me asusté al ver que compartía lo que sentía, lo que me afectaba, lo que me alegraba y lo que me volvía loco. Y me asusté. Me asusté al ver el número de seguidores que tenía, las visitas que tenía y la de comentarios, buenos y malos y sobretodo, la de gente que no conocía de nada que me pedía que nunca dejara de escribir.

Sé que suena extraño, pero por un momento me di cuenta de lo que estaba haciendo, de lo que había conseguido. Y sentí miedo de tener que abandonar lo que hacía algún día porque ya nadie lo aprobase Así que decidí tomar la decisión de no compartir lo que escribía más. Decidí ser yo quien tomase esa decisión. Es como eso que dicen que siempre es mejor dejar, a que te dejen, y muy probablemente esa fue la opción cobarde que yo tomé.

Porque, a veces, en la vida sientes que cuanto más tienes, más puedes perder; y en ese momento, justo en ese momento, cuando eres consciente de lo que posees, sientes el miedo. Y se te mete en el cuerpo. Y no sólo pasa con cosas así, sino que pasa en la vida en general, en las relaciones de amistad, de pareja, y de todo tipo. La vida es una constante lucha contra el miedo. Y el miedo es eso que nos hace perder las mejores cosas que tiene la vida. El miedo nos hace esclavos de la rutina, de lo mediocre y de la tranquilidad. Y son muchas cosas las que hubiera perdido en mi vida si no hubiera vencido a ese miedo: mi trabajo, amigos, viajes, o la mejor persona con la que he compartido mi vida. Son tantas cosas las que he ganado por vencer ese miedo, como aquellas que por un par de malos golpes en la vida, he dejado de ganar por no tener la hombría de afrontar ese miedo.

El miedo es eso que te paraliza, que te hace acomodarte, que te hace no decir un te quiero por miedo a recibir un “yo no”. El miedo es eso que hace creernos fuertes por no montarnos en la montaña rusa, el miedo es eso que muchas veces se esconde tras la palabra sensatez. El miedo es la antítesis de la libertad, y la libertad no es el libertinaje, la libertad no es hacer en cada momento lo que uno quiere, es hacer lo que uno siente, y es hacerlo conforme a tu escala moral, conforme a tus principios. Y si hay que decir te quiero, para recibir un “yo no”, se hace. Porque de lo contrario, no seremos libres, simplemente estaremos seguros. Y la mayor seguridad se encuentra en las prisiones, y no en la calle. Y puede que en la calle nos atropelle un coche, o nos roben la cartera, pero creo que la calle es demasiado bonita como para no salir a caminar todos los días. Creo que la vida es un regalo demasiado caro como para decidir ir desaprovechando oportunidades. Es ese regalo por el que merece la pena escoger el camino difícil. Porque sí, porque lo que pone de verdad, es jugársela.CIMA

E.V.

 

 

Yo hoy no voto. ¿Que por qué?

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¿Que por qué hoy no voto? Pues porque no me da la gana. Así de claro, y así de simple.

Y verán, no es que yo sea apolítico, que no lo soy. De hecho hace años “estuve en política”; con muy pocos años, y creyendo que eso servía para algo. Pero entiéndase estar en política como ir a charlas, a tocarle las palmas a los cuatro paniaguados y a no poder decir lo que pensaba de la multitud de mamarrachadas que soltaban algunos por la boca. Y claro, aquello degeneró en que al año, o año y medio, pusiera los pies en polvorosa muy rápido. Tan rápido que creo que algunos ni se acordarán que estuve por allí, o sí. Quién sabe, porque los mensajes para que siga asistiendo a mítines y actos para tocar las palmas a mi no me dejan de llegar al móvil, pero deduzco que eso lo hace un sistema informático, y que cada vez que les he contestado acordándome de sus familias, nadie lo lee. Que pena.

Y algunos me dirán que es que resulta que muchos han muerto para que yo hoy pueda votar. Para  que yo tenga un derecho de sufragio, etcétera, etcétera. Muy bien. Votar es la expresión de una preferencia ante una opción y, si bien es cierto que la democracia nos ha traído este derecho de sufragio, tanto activo como pasivo, no menos cierto es que, por interpretación sensu contrario, la democracia implica que votar no es ninguna obligación. Muy sencillo: no me gusta el sistema, no voto. Y va a ser la primera vez que no lo haga. Y posiblemente la primera de muchas. Y no me hablen del voto en blanco, porque significaría que estoy a favor de este sistema, y en contra de quien se presenta. Y no, yo estoy en contra de ustedes, y del sistema de democracia que nos han diseñado.

Y no es que ya no vote porque no me guste ningún partido- que no me gustan-, sino porque al que votaba, se me ha quedado a la izquierda, rancio, mentiroso, y con poco o ninguna capacidad de liderazgo,  y al que nunca voté me sigue pareciendo tan nausebundo que ni en mis peores pesadillas lo votaría. Y los minoritarios, pues oigan, no sé de dónde vienen. Ya si eso les voto.

Ya estoy cansado de votar por miedo al contrario, estoy cansado que en las campañas hablen del otro, y de que los ciudadanos votemos por miedo y no por ilusión, y saben qué, más cansado estoy aun de que de eso mismo se aprovecha la casta política mediocre de la que “disponemos”.

A parte de todo esto, hoy no voy a votar porque sinceramente, miro mi currículum, mi esfuerzo, mi horario, mi ritmo diario, mi sueldo, mi cuenta corriente, mis expectativas de futuro, las de mis compañeros de profesión y las de la sociedad española en general y sinceramente, les va a votar su puta madre. Y sí, es verdad, es perder las formas, pero ustedes  han robado la dignidad a una sociedad entera detrás de preciosas palabras. Así que ya saben por donde me paso yo las formas. Me quedo con los hechos y no con sus preciosos discursos.

Y no es que yo les eche la culpa a ustedes de la situación que vive este país, que la tienen ( no hace falta que yo se lo diga), pero es que no les voto porque me parecería de ser un auténtico retrasado mental si a mi se me ocurriera levantarme del sillón hoy, con la resaca de fiesta que tengo, para ir a depositar un voto para que ustedes, con mi voto, tengan un sueldazo y una calidad de vida que yo algún día alcanzaré  pero con tres mil veces más esfuerzo que el suyo y la conciencia mucho más limpia.

No voy a votarles porque no se merecen que con mi voto ustedes paseen en business de Madrid a Bruselas y viceversa. No se merecen dietas conformadas por hoteles de cuatro y cinco estrellas. Ni se merecen sueldos astronómicos pagados de los impuestos de mis compatriotas y de mis vecinos europeos. No se lo merecen. Y como no se los merecen, y aunque esta opinión no sirva de nada, yo al menos me quedo con la conciencia tranquila de no estar alimentando con mi voto un sistema  que nos lleva a la ruina máxima. Una ruina de la que ustedes se siguen beneficiando y  parece que seguirán haciendo por mucho tiempo. Así que eso, que tengan suerte, que se sigan riendo de la sociedad y que duerman a gusto, pero que sepan eso: que les va a votar su puta madre; porque si el voto sirviera para algo, ya lo habrían prohibido ustedes.

E.V

 

¿Sabes lo que quieres? Pues sal ahí fuera y consíguelo

michael

Hay que ver cómo te puede cambiar la vida en cuestión de meses. Es alucinante. De repente, te embarcas en una aventura, lo dejas todo atrás, a tu familia, a tus amigos, a tu pareja, a todo eso que te hacía sentir que tu vida era pura comodidad y rutina. Y cuando estás montando en el barco, dejas de ver la costa y empieza el temporal, empiezas a darte cuenta de cuánto los necesitas y cuánto bien han hecho en tu vida.

Es curioso el ser humano que cuanto más tiene, menos lo aprecia, y más se cansa de lo mismo. Es muy curioso. Curioso e injusto. Porque  un día, decides que no te vas a conformar, que qué coño es eso de vivir toda tu vida donde has nacido, que qué mierdas es eso de que con un sueldecito modesto y un puesto para toda la vida tú te vas a conformar, que por qué tú no, que tú no tienes límites, y que qué haces que no estás poniendo pies en polvorosa y sales ahí fuera a comerte el mundo.

Y lo haces, y tiras adelante con todo, y cuando te das cuenta, estás con 23 años a kilómetros de distancia de tu casa, a kilómetros de distancia de lo que fue hasta el momento, el amor de tu vida, de tus padres, de tus hermanos, de tus abuelos, de todo el mundo. Estás ya solito ante el peligro y aquello que tanto ansiabas, lo estas consiguiendo: te estas autorealizando. Sí, pero a veces te preguntas si no ha sido demasiado pronto, si no has corrido más de la cuenta, si no pudiste darte un margen. Haber saboreado cada cerveza con tus amigos más de lo que lo hacías, si no tuviste más segundos para abrazarte y colgarte de los brazos de tus abuelos, de no haber disfrutado que tu madre te repitiera las cosas unas mil millones de veces, las mismas…si no pudiste decirle a tu hermana más veces lo guapa y mayor que se estaba haciendo…si no pudiste suspender dos o tres asignaturas al final de la carrera para pegarte el mes de agosto en la biblioteca tomando cafés aguados, a las tantas con tu pandilla de siempre…no sé.

Quizás esto sea ley de vida, y cuando nos decían que había que disfrutar cada momento, nos lo tomábamos a palabras de viejos,  y ahora, en vez de estar pensando precisamente en esto, deberíamos estar disfrutando lo que tenemos justo ahora mismo, que no es poco. Pero el caso es que el ser humano no se entera de que lo único que existe es el hoy, que el futuro nunca será como nos lo creímos, y que el pasado sólo está para aprender.

En cualquier caso, creo que todos tenemos siempre dos opciones en la vida, y que unos elegirán una, y otros elegirán otra, y que posiblemente, ambas funcionen, y que si funcionan no será porque sean las mas correctas, sino porque las hicimos echándole todo lo que teníamos que echarle: un par de cojones y mucha pasión. Por eso, estoy seguro de que hagamos lo que hagamos, echándole esas dos cosas, nada puede ir mal.

Que las cosas cambian, sí, y mucho. ¿Que son peores?, ni mucho menos, son distintas y, o aprendemos precisamente de lo poco que hemos valorado a veces lo que teníamos, o no seremos capaces de valorar lo que tenemos ahora, porque sino, en el próximo cambio de etapa vamos a estar escribiendo lo mismo, y no es plan.

Porque la verdad es que aunque los amigos nos vayamos dispersando, la familia cada vez esté mas lejos, y los amores de verdad cada vez se cuenten más con un cuenta gotas, los que tenemos, si es que aun lo conservamos, ya estoy seguro que no lo vamos a perder.

Por eso, creo que las cosas cambian, que nosotros cambiamos, nos moldeamos. Que cada vez lloraremos menos y sufriremos más. Que el camino empezará a llenarse de piedras, y que las letras de Calamaro cada día cobrarán más sentido; pero que para eso están los cojones, la experiencia y la pasión, para que si un día decidimos algo, no nos quede otra que ir a por ello. A muerte. Y que mirar para atrás sólo sea un gesto que hagamos para aprender y coger impulso. Porque sí, echaremos mucho de menos muchas cosas, mucha gente, y muchas situaciones, pero yo me quedo con una conversación de esta noche con un gran amigo que precisamente hoy se ha enterado que se marcha a Luxemburgo a trabajar:

- Enrique, ¿Sabes lo que quieres?

- Creo que sí.

- PUES SAL AHÍ FUERA Y CONSÍGUELO, JODER. Es la única respuesta que hay.

E.V

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